Comer entre jardines y patios interiores

Siempre me gusta encontrar restaurantes con encanto para comer o cenar. Más que la carta y la calidad en sí, es el espacio, el ambiente que se respira o el momento.

Durante mis viajes he encontrado rincones que nunca me hubiera imaginado. Son momentos únicos en los se quedan grabados en la mente.

Los lugares que recuerdo con más encanto son:

Ménerbes dans le Luberon (Francia)

Pueblo pintoresco dentro del Parque Natural del Luberon , en la Provenza. Lugar donde vivió Dora Maar, artista polifacética amante y musa de Pablo Picasso. Este rincón también inspiró al escritor Peter Mayle, ex marquetiano de la City de Londres, a escribir sus libros. El más conocido: Un buen año, llevada al cine por Ridley Scott.

En este pueblo tan bello, se ubica el restaurante la Véranda. Pequeño, pintoresco como el mismo entorno. Su terraza con poco más de ocho mesas está rodeado por las paredes de las casas antiguas que lo rodean. La sombra proviene de un olivo y el frescor viene de su madreselva bien cuidada que sube por las paredes. El menú se compone de productos de temporada maridado con vinos de la región.

¿Te imaginas entrar en él con un vestido beige, un bolso de rafia y un sombrero cloche muy francés?

Urgub (Turquía)

Un pueblo en medio de la Capadocia, vecino del bullicioso Goreme, tiene un encanto muy especial porque te adentras en un ambiente típicamente turco sin demasiados turistas.

Lleno de restaurantes hay uno que destaca por su encanto: el Muti Restautant. Regentado por los hermanos Ülkü, busca ofrecer a sus comensales un ambiente acogedor con música jazz de fondo y un entorno fascinante.

Para acceder, tienes que sortear puestos callejeros más o menos bulliciosos. En el momento que entras…calma absoluta. Edificio de piedra incrustado en las rocas tiene un patio interior de arcos que rodean el la terraza. Los árboles, arbustos y flores rodean el jardín armoniosamente.

La carta es una fusión entre comida típicamente turca con pinceladas mediterráneas. Culminan con maridajes de crudos turcos, que los hay. Lo mejor, dejarse aconsejar por Muhittin Ülkü, antiguo socio del restaurante Mikla de Estambul.

Naxxar (Malta)

Situada al norte de la Valeta se cree que fue la primera ciudad del archipiélago a convertirse al cristianismo. Lleno de edificios históricos e imponentes donde destacan la Iglesia de Nuestra Señora y el lujoso Palacio Parisino (Palazzo Parisio), la única casa señorial de la isla. Sus jardines están considerados como el “pequeño Versalles”. Y es en estos jardines que se encuentra el Luna The Restaurant, considerado por los lugareños como uno de los mejores del país.

Lo cierto es que adrentarse por la puerta del palacio, te invade la belleza de sus paredes y muebles. Caminas hasta el jardín y entras en un espacio mágico lleno de colores. A tu derecha encuentras el restaurante protegido por pérgolas pero que no te impiden ver la belleza que tienes en frente. El menú se basa en una mezcla de platos italianos y malteses con algún toque internacional.

Hora (Grecia)

Según la mitología griega, las montañas de Mykonos se alzaron con los cuerpos de los gigantes que mató Hércules.

Su capital, Hora, Chora o más conocida como Mykonos Town, es uno de los destinos más chic del mediterráneo.

Perderse entre sus callejuelas es un lujo en todos los sentidos, aunque esté repleto de gente. Y entremedio de este pequeño laberinto, lejos de la pequeña Venecia y el puerto se encuentra el restaurante Eva’s Garden, donde comen los isleños. Su jardín con paredes blancas y pinceladas azules de la madera está rodeado de vides colgantes. Austero, sin pretensiones, regentado por gente local, encontrarás una carta de especialidades griegas y algunos vinos del país.

La calma que se vive en estos restaurantes con encanto, hacen de tu velada un evento extraordinario.

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